Cien caimanes sacrificados, incautaron las pieles.

Cuando las autoridades ambientales adelantan significativos esfuerzos para detener el tráfico ilegal de fauna silvestre, y en consecuencia, para evitar la extinción del cocodrilus acutus o caimán del Magdalena se lleva a cabo un proyecto a gran escala en la estación Amaya, bahía Cispata, municipio de San Antero Córdoba. Con la incautación de cien pieles de esta especie en  Cereté, queda en evidencia la existencia del tráfico ilegal y de paso, la manera como el hombre sigue atentando contra el medio ambiente.

 

El cargamento iba camuflado en cajas de cartón al interior del baúl de un taxi conducido por Carmelo Enrique Durango Nieto, quien al momento de ser detenido por miembros de la fuerza pública, en un puesto de control, dijo que se desplazaba hacia la ciudad de Cartagena.

 

El mayor William Zubieta Pardo, comandante de la policía en este municipio dijo que las pieles tenían un valor ecológico de 260 millones de pesos. Así mismo ratificó lo expuesto en el libro rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza- UICN, “esta especie está en vía de extinción” El 14 de de abril de este año fue publicado un artículo en el sitio web Animal Naturalis, el cual indica que “Después del narcotráfico y el negocio de las armas, el tráfico de fauna silvestre es el negocio ilegal más lucrativo en todo el mundo.

 

Colombia es uno de los países más megadiversos del planeta y por esto es uno de los principales focos de explotación de fauna y flora silvestre. La ignorancia de turistas y pobladores campesinos, hacen que nuestro país pierda a miles de animales de una forma infame, afectando esto a ecosistemas y comunidades.” Son muchas historias las que se tejen en torno a este tema, una de ellas narra cómo varios cazadores de esta misma especie, aburridos de perseguir al animal, un día tomaron la firme decisión de dejar de lado sus arpones, cuerdas, entre otros elementos para la caza del animal, y vincularse al programa de conservación del cocodrilus acutus o caimán de agujas, “Necesitábamos cazar al animal para hacernos unos centavos; hoy que estamos concientizados reconocemos que fue una amarga experiencia”  expuso Gustavo Flores, ex cazador, compartiendo su enseñanza, quien al igual que sus compañeros aportan en la realización de censos, programas de recuperación, monitoreo, estudios biológicos, beneficios locales, control de tráfico, entre otros factores.

 

Cabe indicar que el programa cuenta con la participación del Proyecto “Manglares” del Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, y la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge – C.V.S, respaldados por Instituto Alexander von Humboldt, Conservación Internacional Colombia y la  Fundación Natura. De acuerdo a los biólogos que están al frente de este trabajo, en ocho años, se han liberado en la zona manglarica, cerca de 1.800 crías.

 

Ante lo sucedido en Cereté, podemos decir que en este mismo instante, existe la posibilidad que en nuestro departamento sean capturadas cientos de especies con los mismos fines. Así mismo hay que decir, que miles de nacionales e incluso nuestros legisladores y tal vez jueces, como también un sinnúmero de personas en el extranjero luzcan diferentes prendas y accesorios, producto de la especie, que esta vez  Carmelo Enríquez no pudo llevar a feliz término… es posible que sea en otra oportunidad.

 

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Comentario

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Comentario de Leidy Moreno el octubre 14, 2011 a las 10:41am
Es muy triste e indignante pensar que hallan personas que hagan estas cosas... Y mas triste aun que hallan personas que lo promuevan.